Este blog cuenta la historia de mi maternidad decidida, un bello, rebelde y no menos difícil camino: contra viento y marea me he propuesto ser madre sin pareja por elección. Luego de años de búsqueda y de haber pasado por dos abortos espontáneos, ahora estoy en medio de un tratamiento de reproducción asistida. Convencida de mi decisión y del modelo de familia que he elegido conformar, quiero compartirles mis reflexiones y tejer mi red. Instagram y Facebook: @lolatejedoramspe
domingo, 4 de febrero de 2024
Reflexiones en el arcoíris
domingo, 30 de julio de 2023
Miedo, tiempo y (no) hacer (nada)
Miedo, tiempo y (no) hacer (nada)
No necesariamente lo saben, pero una mujer en medio de un tratamiento de estos está tomando medicación que muy seguramente le produce malestares, le da sueño, o náuseas, o dolor de cabeza; tiene que inyectarse y tomar medicamentos a horas específicas y en condiciones específicas. Por momentos necesitará ir a la clínica a diario o día de por medio. Necesita cuidados en sus desplazamientos, en su alimentación, en sus rutinas. Eso sin contar que está asustada, cansada, ilusionada, triste y feliz, preocupada, todo al tiempo. No, nuestro sistema no está preparado para conciliar eso con la productividad y, en general, los ambientes laborales no están preparados para ello: nos cuesta hablarlo, no sabemos qué hacer o decir, no pensamos que puede estar cerca.
domingo, 14 de mayo de 2023
El día que aprendí a volar
El día que aprendí a volar
lunes, 20 de marzo de 2023
Marzo y lo que me falta
Mi abril era en marzo, pero tampoco fue y me hace falta. Los últimos días me ha invadido el dolor, pero un dolor extraño, hueco, frío, que evoca vacío. Me ha costado mucho trabajo expresarlo, ponerlo en palabras; incluso este texto lo reescribí varias veces, porque siento que no va a tener mucho sentido y que sonará como una tontería, pero al mismo tiempo sé que es real lo que siento y que negarlo no me va a ayudar. Decidí que iba a dejar estar la tristeza y el dolor del vacío, pero eso no lo hace más fácil ni le da más sentido.
martes, 21 de febrero de 2023
¿Hasta dónde? y ¿Por qué no?
¿Hasta dónde? y ¿Por qué no?
lunes, 9 de enero de 2023
Deseo de Navidad
sábado, 15 de octubre de 2022
Ritualitos no tan dulces
Cada día se hace lo que se puede con lo que se siente, que a veces es mucho y a veces cambia.Porque no vamos por la vida con una maleta sellada de emociones que no salen nunca, que no se mueven, que no se ven. Lo que pasa es que tenemos que moderarlas porque de otra forma no podríamos funcionar en el día a día. Pero lo que sentimos está ahí, hondo y bien implantado (qué paradoja que yo escoja ese adjetivo).
Y para hacerle frente y darle sentido a esas emociones y a los misterios de la vida, nos inventamos los rituales: agarramos lo que traemos heredado culturalmente materializado en unos símbolos y lo resignificamos, lo acomodamos en un tiempo y un lugar. Ahora además le tomamos fotos y lo compartimos.
Mi altar cambia constantemente y no es solamente un altar dedicado a mi maternidad, aunque se nutre mucho de ello. Pero jamás lo he concebido como un lugar concluido y estático. Pongo objetos, los quito, los muevo según lo que voy sintiendo. Pero siempre hay una vela que enciendo en memoria de esas almitas pequeñas que encarnaron en mi vientre por unas semanas.
Hoy es 15 de octubre, día de la concientización sobre la muerte gestacional y perinatal. Como lo he hecho durante los últimos 5 años, yo también me uni a la ola de luz y encendí la velita en homenaje a lxs hijxs que se fueron demasiado pronto. A mis almitas pequeñas que me han hecho mamá y que renuevan mi fortaleza cada vez que su recuerdo se vuelve doloroso. Porque sí, es doloroso, no todo el tiempo, pero lo es y mucho. Y también renuevan mi amor y mi ternura cuando su recuerdo es dulce, aunque hoy especialmente me pareció que este tipo de fechas se nos pueden convertir, por la vía del positivismo tóxico y la onda de las redes, en mensajes edulcorados vacíos de sentido. Yo me resisto a ello, me resisto a dotar la experiencia traumática de perder un embarazo o un bebé recién nacido en un "regalo de la vida", "un don precioso", "una oportunidad para ser las madres más fuertes". No, estas experiencias duelen y duelen mucho, no son regalos ni dones ni bendiciones, aunque de ellas aprendamos mucho y salgamos más fuertes. No somos mejores madres ni más "poderosas" por no tener a nuestrxs hijxs con nosotras. Somos madres diferentes y punto, que muy seguramente haremos las cosas diferentes (ojalá mejor) después de pasar por esto, pero no es algo por lo que yo agradecería nunca.
Agradezco la brevísima existencia de Lucerito y Cielito en mi vida y agradezco que me hicieron madre, pero no puedo agradecer por su partida, por más transformadora que sea, porque no la desearía ni la repetiría nunca. Y quisiera que pensáramos en esos mensajes que compartimos en estas redes. Podemos enaltecer el amor que nos dejan, podemos agradecer su venida a nuestras vidas, podemos atesorar sus enseñanzas, pero entre tanto hay miles de mujeres sufriendo desgarradoramente porque acaban de pasar por esa pérdida y nuestro "dulce" mensaje no necesariamente les conforta. Tal vez el otro año yo misma tenga otra idea al respecto, hoy me salió esta.
Justo después de tomar la foto vi dónde había quedado el reflejo de la llama en el cuadro del fondo... Creo que no es por azar.
lunes, 5 de septiembre de 2022
Continuar el viaje
Hay 5 embrioncitos congelados en el laboratorio, esperando por una oportunidad de ser acogidos en un vientre que, no sabemos por qué, ha sido esquivo para las dos pequeñas almas que allí han encarnado antes. Todo el enorme esfuerzo que ha hecho posible la existencia de esos pequeños embriones será honrado con una posibilidad siempre que mi cuerpo y mi salud lo permitan. El dinero se resolverá de alguna forma, el duelo se vivirá las veces que sea necesario (aunque espero que nunca más pase por ello), las dudas y los miedos se aceptarán con amor en cada oportunidad.
lunes, 29 de agosto de 2022
Era 29
Las personas hacemos asociaciones muy raras con las fechas y los eventos de nuestras vidas. Es caprichoso lo que elegimos recordar asociado a un día y un mes. También lo que olvidamos. Hoy tuve todo día la sensación de que algo pasaba, que era una fecha "particular". Pero pasaban tantas cosas que no sabía qué era eso que sentía un poco diferente.
Volví al trabajo, ¿sería entonces la sensación de recorrer los pasos de la última vez que estuve allí, en la oficina, con lo traumático de ese día que terminé en la clínica? ¿Reencontrar a las personas que vi aquel día y a las que no supe cómo pedirles ayuda? ¿O contar hoy lo que pasó y hablar de ello? Tantos días intentando llorar para desahogarme y de repente hoy brotaron las lágrimas con una facilidad que me dejó asombrada.
Pero seguía sin entender lo que pasaba más allá de las sensaciones inmediatas. Hasta que revise el calendario al final de la tarde, recorriendo hacia atrás las semanas por una intuición pequeñita. Entonces encontré el 29 de julio... Y luego el 29 de junio.
El 29 de junio este embrión pequeñito, que llevaban 5 días creciendo en el laboratorio, fue puesto en mi útero con tanto cuidado, amor y esperanza, que todavía recuerdo vivamente las palabras y las sensaciones de estar día. La ternura circundante, la ilusión que me desbordaba, los gestos de la doctora, de la embrióloga, de las enfermeras. A mí me parecía perfecto y precioso. Mi doctora decidió que tenía pinta rockera. Le pusimos "morita rockera" y así se llamó durante varias semanas.
sábado, 13 de agosto de 2022
¿Y si entonces escribo?
Hace un par de días dije (y me dije) que no podía escribir en este blog porque la rabia no me dejaba. Hoy divagué todo el día por la ciudad, hasta sentarme en la cama del apartamento de mi tía, aprovechando su ausencia, y devoré dos libros sobre maternidad e infertilidad¹. Salí de allí pensando en tantas ideas atropelladas al tiempo, se veían poderosas y poéticas en mi mente y lamenté no poder escribirlas en el momento, pero iba por la calle. Caminar me ayudaba a tener más ideas y, al mismo tiempo, me hacía incapaz de detenerme a escribirlas o al menos a grabarlas. Iba pensando en si yo sería capaz algún día de escribir uno de esos libros en primera persona, como los que acababa de leer; pero de inmediato pensé en la tesis, fue como una reacción inmediata de mi mente, me dije a mí misma que con ella había muerto mi capacidad de escribir un texto de largo aliento y mi valentía para someterlo al escrutinio de otros lectores. Regresé a mis pensamientos y entonces me pareció suficiente seguir escribiendo en este blog, así sea de a pocos.
Hace tiempo no caminaba sola de noche. Vengo de semanas de cuidado extremo y reposo en casa, primero para la inseminación artificial, luego para preparar la in vitro, luego para cuidar el primer embrión transferido, con aquella sutil esperanza que fue creciendo día tras día a pesar del escepticismo que me decía a mí misma que debería tener. Luego, cuando supe que no lo había conseguido, me encerré para transitar un aborto suspendido. Cuando quise salir a la luz de nuevo, sólo había rabia afuera y adentro. Desde entonces he cazado peleas en la calle, con desconocidos, y he contenido otras discusiones más cercanas con familia y colegas, porque de aquellas sí podrían surgir consecuencias lamentables. Para evitar los riesgos de esta ciudad en que vivo había evitado la oscuridad de la noche, sabía que podría ponerme en peligro si seguía comprando polémicas con otras personas en la calle. Todavía no he podido entender de dónde sale toda esta rabia, se supone que estaría triste y lloraría desconsolada, no que buscaría broncas en la calle, la casa y el trabajo. Pero el duelo es un monstruo bien extraño.
Los libros que leí hoy terminaban con lo que podría decirse un "final feliz": en uno directamente se reflexionaba sobre el parto vivido y en el otro se culminaba "en punta" con la prueba de embarazo positiva. El suspenso de estos finales me resultaba extraño, ajeno. Tal vez porque en estos días todavía tengo momentos en los que me suspenso en una especie de universo paralelo en el cual mi embrión se queda aferrado a mi endometrio y el embarazo continúa, viable y feliz. Las pesadillas de la ecografía sin saco gestacional visible, de la beta baja y del aborto detenido por varios días, no han tenido lugar y el vientre siguió creciendo, yo seguí hablando con mi pequeño embrión y toda la gente que estaba feliz y entusiasmada sigue así. Mi madre siguió teniendo el saco verde y yo no he tenido que sostener conversaciones difíciles, sangrar con dolor indecible ni tomar decisiones. Pero siempre, irremediablemente, hay una imagen que me trae de vuelta a la realidad: a veces es un niño o un bebé, a veces un ave pasa volando, a veces simplemente es la lluvia; y me doy cuenta de golpe que está pasando, que ocurrió de nuevo y que puede volver a pasar.
Tal vez –pensaba hoy mientras leía– un efecto positivo de estos libros sea ese extraño consuelo que produce saber que no eres la única mujer que se ha tenido que plantear los miedos, los dolores y las dificultades de estos caminos empedrados de la maternidad esquiva. Siempre me parece muy cruel hallar alivio en saber que otra mujer también haya tenido dos abortos y luego pueda contar su parto ¿Qué clase de consuelo es ese tan macabro?. Cuando leo en las redes sociales la historia de alguna mujer que ha pasado por 4 rondas de in vitro y 7 pérdidas gestacionales siento que apenas si tengo algo de que "quejarme". Luego soy yo misma la que está tratando de explicar lo difícil que es cada uno de los pasos que he dado y por qué mi duelo debe ser respetado. Descubrir los temores compartidos con estas dos escritoras, en tres lugares diferentes de Latinoamérica, resultó alentador, extrañamente reconfortante. Quizás porque me he convencido, por primera vez en la vida y con ayuda de mis amigas y amigos, del valor que he tenido al tomar este camino; pero cuando el miedo ha llegado me he esforzado por anularlo rápidamente y de repente ya no puedo hacerlo. No habrá manera de seguir intentando hacer posible mi embarazo sin miedo, habrá que reconciliarse con él y conjugar la valentía recién descubierta con la aceptación de la incertidumbre y el terror de otra pérdida, o de varias, o de que jamás consiga lo que anhelo.
Finalmente, pensaba ya llegando a casa, qué era esto que iba a poder escribir más adelante sobre la decisión de caminar esta montaña sin tener una pareja a mi lado. Tal vez contaré del privilegio de redescubrir la amistad a través de lo que está búsqueda ha significado para las amigas (y algunos amigos también) más cercanas. Probablemente tenga entonces la posibilidad de ver los cambios que este proceso ha generado en mi familia, para bien y para mal. Pero el día a día de las implicaciones que tiene esta decisión y lo que significa hacerlo "sola" es algo que recién descubro en su complejidad. Hasta ahora la ausencia de una pareja sólo había supuesto una "dificultad" a sortear para concebir y algunas preguntas que tendría que responder más adelante. Pero desde que empecé los tratamientos de reproducción asistida han surgido reacciones paradójicas que oscilan entre el empoderamiento absoluto, la satisfacción de tener clara mi decisión, el alivio de no tener que conciliar los deseos de otra persona, y la tristeza de no recibir un abrazo reconfortante en la noche, la dificultad de elegir quién me acompaña a las citas, la imposibilidad de compartir los gastos, la soledad en el consultorio cuando recibo malas noticias. Nada de esto me ha hecho siquiera dudar de mi decisión, pero sí me ha confrontado descarnadamente. No tengo aún ni un asomo de arrepentimiento o de desear abandonar la lucha. Sigo convencida y la mayor parte del tiempo la ilusión y la esperanza triunfan sobre el miedo. Sin embargo, los aprendizajes me abruman y me gustaría poderlos procesar mejor, escribirlos, decirlos, ponerlos en palabras para hacerlos más comprensibles. Por ahora no siento que lo logre del todo, pero estas palabras de Isabel Zapata resumen de buena forma el tamaño de los aprendizajes:
¹ Los libros que leí son: In vitro, de Isabel Zapata (Almadía, 2021) y Mientras espero, de Melisa Baró (Metrópolis, 2022)
lunes, 30 de mayo de 2022
A DESIRED MOTHERHOOD PROJECT NEEDS YOUR HELP
Those of us who know her, know firsthand that her project can become a tireless struggle. After years of unsuccessfully trying to get pregnant and having gone through a miscarriage, Olguita decided to start an assisted reproduction treatment. In Colombia this type of procedure is not included in the general healthcare system or health insurance services, so for her there is no other way than a private clinic. She chose the Profamilia Fertility Clinic, an entity with a great trajectory in this field, but also recognized in the country for defending and promoting access to sexual and reproductive rights; there she found excellent professionals who have guided and accompanied her throughout the process without judgment or hesitation.
With great physical, emotional, and economic effort, Olguita began the treatment this year. In its first phase she underwent an artificial insemination procedure which was not successful because with low complexity treatments like that, the chances of success are very limited. The next step is the in-vitro fertilization (IVF) which is a slightly more complex procedure. The IVF has several stages: first, Olguita will take high doses of hormones to stimulate her egg production which in turn will be removed on a surgery-like procedure. Then the fertilization is performed in a laboratory and a few days later they will transfer the fertilized eggs to her uterus. Olguita will also need specialized medications to prepare her endometrium so she can sustain the pregnancy. After the procedure, she will need to be under strict medical control and get special care at home.
Although Olguita has a lot of support and a budget to cover the first part of the treatment, she still needs funds to cover all costs. Today we are inviting you to help and raise funds for specialized medications, additional tests, and other expenses, none of which are covered by her health insurance.
Here are the detailed costs:
- Specialized medications: COP $7'500.000
- Additional tests: COP $1'500.000
- Transportation and special care: COP $1'000.000
TOTAL: COP $10'000.000
Looks like a very large figure, but we all together can make it happen! Any donation, any contribution no matter the amount is more than welcome. You can make your donations at:
Bancolombia Savings Account No. 91200988839 in the name of Olga Marcela Cruz
Nequi o Daviplata (Colombia) 3134709095 (Cel number)
We will update through social media about the fundraising status!! Your help will be much appreciated!!
If you want to know more about this story, you can check out her social media and blog (in Spanish):
Instagram and Facebook: @lolatejedoramspe

























